Seleccionar página

Gracias a tod@s. Gracias Azucena ♥

¿Cuántas veces al día decimos «gracias»?

Seguramente muchas porque nos educaron muy bien.

Si alguien nos cede el paso, si nos dan una indicación en la calle, a la tendera que nos vende el pan, a nuestros hijos cuando nos traen algo que les pedimos.

Pero ¿y esas otras gracias? ¿Esas que se dan desde el fondo del alma  y que va más allá  de una simple fórmula de cortesía?
Dice el refrán:

«Es de bien nacidos, ser agradecido»

Así que quiero agradecer a todas las asistentes a mis talleres  su confianza, sus  testimonios, públicos o privados, sus ánimos a seguir con este trabajo porque en muchos casos ha supuesto un antes y un después en muchos aspectos. Agradecer que lo recomienden a sus amigas, que lo compartan en sus blogs y redes sociales, que hagan boca a boca… porque al final eso hace que yo pueda dedicarme a ellos. A que sigan creciendo en contenidos y a presentarlos de una forma amena, divertida, interesante y  práctica.

Este post es para tod@s vosotr@s (que también hay algún hombre 😉 ), pero especialmente para una persona.

En esta ocasión voy a agradecerle personalmente a Azucena Caballero su gran generosidad.
Much@s la conocéis. Es la persona al frente de Educarpetas y de otros proyectos de éxito como la Pedagogía Blanca y Mujeres Empoderadas.

Es coaching de muchas mujeres a las que conozco y quiero. Ha ayudado a lanzar, enfocar  y mejorar las carreras de personas con grandes talentos.

Y yo, no soy clienta suya.

Y aún así siempre ha sido una persona generosa en extremo conmigo. Me ha demostrado cariño y confianza. Pagó mi taller, lo hizo, lo recomendó y sigue recomendando. Fue de las primeras en mandarme su testimonio y en recomendarme que pusiera ese apartado en mi web.

En un medio donde parece que hay que dar todo gratis o cobrar cada palabra, algunas intentamos que el sentido común prime en nuestras vidas.
Una frase de Azucena que repetimos mucho es: «si no es tu clienta ni tu amiga, ignórala». Y tiene razón.
Yo no era su clienta, pero me ha demostrado ser muy buena amiga.

Al final nuestros caminos se entrecruzan y el equipo de formación Continuum, quisimos que nuestras alumnas pertenecieran a su comunidad Educarpetas, ella quiso hacer mi taller y dejarse asesorar por mi . Y de nuestra relación surgen cosas tan interesantes como estas.

Tras un tiempo del taller y una vez implementados algunos consejos, Azucena me regala este nuevo testimonio que os comparto:

» Darme el permiso para realizar el taller «Sácate Partido» con Nohemi Hervada y tomármelo en serio e ir implementando pequeños cambios cotidianos en mis rutinas para incluir el cuidado de mi piel, mi aspecto, mi ropa, etc, ha sido uno de los factores determinantes para profundizar en mi autoconocimiento, fomentar mi autoconfianza y sentirme mejor conmigo a misma a niveles muy distintos. Los cambios positivos han sido múltiples, desde mi imagen profesional, hasta la percepción de mí que tengo yo misma. Nohemí en sus talleres no solo da herramientas prácticas para que cuides tu exterior, si no que sobretodo te da pautas y conocimientos que te ayudan a cuidar tu interior, a empoderarte y a embellecerte desde dentro, desde donde nace la auténtica belleza.
Recomiendo a cualquier mujer que desee tener el control de su vida en todas sus facetas que aproveche la sabiduría de Nohemi y que se apunte a un taller, porque es verdaderamente transformador y mejora tu vida.»

Azucena Caballero.

«Fuiste tú»-Ricardo Arjona y Gaby Moreno

Esta semana he recordado a mi madre y alguien me ha recordado hoy a mí esta canción.
A ella le gustaba mucho Ricardo Arjona.

Y a mi me gustaría que esto fuera solo una canción más..

Fuiste tú, 
Tenerte fue una foto tuya puesta en mi cartera, 
un beso y verte hacer pequeño por la carretera. 
Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía, 
lo mío fue aceptarlo todo porque te quería. 
Verte llegar fue luz, verte partir un blues. 

Fuiste tú, 
de más está decir que sobra decir tantas cosas, 
o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas. 
Jamás te dije una mentira o te inventé un chantaje, 
las nubes grises también forman parte del paisaje. 
Y no me veas así, si hubo un culpable aquí… 
Fuiste tú. 

(Coro) 
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, 
cuando los besos fueron el motor de arranque, 
que encendió la luz que hoy se desaparece. 

Así se disfraza el amor para su conveniencia, 
aceptando todo sin hacer preguntas, 
y dejando al tiempo la estocada a muerte. 
Nada más que decir, 
sólo queda insistir… 
Dilo…. 

Fuiste tú, 
la luz de neón del barrio sabe que estoy tan cansada, 
me ha visto caminar descalza por la madrugada. 
Estoy en medio del que soy y del que tú quisieras, 
queriendo despertar pensando como no quisiera. 
Y no me veas así, si hubo un culpable aquí… 
Fuiste tú. 

(Coro) 
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, 
cuando los besos fueron el motor de arranque, 
que encendió la luz que hoy se desaparece. 

Así se disfraza el amor para su conveniencia, 
aceptando todo sin hacer preguntas, 
y dejando al tiempo la estocada a muerte. 
Nada más que decir, 
sólo queda insistir… 

(Coro) 
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, 
cuando los besos fueron el motor de arranque, 
que encendió la luz que hoy se desaparece. 

Así se disfraza el amor para su conveniencia, 
aceptando todo sin hacer preguntas, 
y dejando al tiempo la estocada a muerte. 
Nada más que decir, 
si quieres insistir… 
Fuiste tú.

¿Solomon o Salomón?

Antes de leer mi post por favor entrad en este enlace y leed este artículo:

«La envidia y el síndrome de Solomon»


Al leer esa noticia todos estamos casi seguros de ser el que se mantenía firme en su visión a pesar de lo que les oye a los demás… pero la prueba es que la mayoría es influída por ese miedo a ser diferente, a ser el centro de atención, a ser la nota discordante.

Ese artículo me ha llegado en el momento justo. No para animarme a ser la nota discordante… os aseguro que lo traigo de serie…. a veces creo que la «h» intercalada de ni nombre fue el comienzo, el primer paso para no ser forzosamente como el resto.

Imagen tomada del artículo original de El País

Me llega en el momento justo porque justo estos días pasados tomé la decisión de ajustar mi trabajo para adecuarlo más a mis necesidades y objetivos.

Si leísteis el post «Está la cosa chunga» ya sabéis de qué hablo. ( Y si no… a leerlo 😉 ).
Esta semana le confesaba a una amiga que de pronto me di cuenta de que personas a las que no aprecio, sino que quiero, no me han dicho ni un solo comentario bueno sobre mi trabajo, sobre mis nuevos proyectos, sobre haber creado, lanzado y puesto en marcha un proyecto de formación pionero en nuestro país, y me atrevería a decir que en el mundo.  Que entiendo que pueda no gustarles, pero que yo si veo a alguien que quiero conseguir sus metas, me alegro por él.

Algunos de mis trabajos «nuevos» han chirriado en algunos sectores, no les parece igual lo suficientemente serio ni interesante, ni feminista, ni qué sé yo. Eso lo entiendo. Aunque luego me choca que fuera de la galería sí me pidan opinión relacionada o incluso un taller privado.

Esto me hizo un «click» en mi mente.
Primero el click de preguntarme ¿por qué me afectaba? ¿por qué estuve unos días de mal humor, incluso triste?

Pensé que igual era mi ego, que como siempre digo, seguramente no lo tengo tan a raya como debiera.

Pero en este caso no era mi ego ( o no en su totalidad), era mi corazón.
Empecé a decirme que es normal que la gente en general pase de lo que hacemos… pero siendo sincera, la gente no pasa de mi. Soy afortunada, mis trabajos tienen respuesta, la gente los compra y lo mejor es que después están contentas con esa inversión. No me siento una vendedora de humo.
Por cierto al hilo de esto un inciso, que justo hace dos noches alguien me escribió acusándome de lo peor por dar poca información de mis talleres. Yo le dije que la gente  a veces paga mucho más por ir a una obra de teatro y tampoco saben de qué va o si les gustará. Que yo he explicado lo que creo necesario   y que tienen la opinión de los testimonios de quienes ya han asisitido… Y que cada uno vende lo que quiere y como quiere…
Su respuesta: soy una charlatana. Mi respuesta a eso: ninguna. Vale más mi tiempo. Y yo no obligo a nadie a verme ni a oirme ni a comprarme.

Como decía, me siento dichosa de tener mucha gente que me aprecia, mucha más que la que me desprecia… entonces… ¿por qué me sentía tan mal?

La respuesta es sencilla: porque las quiero.

Cuando quieres a alguien seguimos siendo como niños esperando aprobación. Queremos que nuestros amigos lloren con nuestras penas… y  que también se alegren con nuestras alegrías. Y en estas últimas semanas, me he dado cuenta de que si tenemos poca costumbre de llorar con los que lloran… aún tenemos menos de alegrarnos con los que les va bien.

Segundo: el click de darme cuenta de  hacia donde tengo yo que seguir trabajándome mis propias historias.

Esta semana en la formación Continuum contamos con un experto en marketing, Carlos Cano,  que escogió esta frase como slogan de su participación:

«No hay que temer la competencia sino la incompetencia propia»

 Y cuanto más la leo más de acuerdo estoy..

De hecho me voy a atrever a versionarla y a decir que :

«Cuando vea a alguien que tiene éxito, si no me alegro, mala señal»

O buena señal, que todo es relativo. Igual me da las pistas de hacia dónde tengo que seguir trabajando… que no es poco.

Lo positivo es que todo lo que nos acontece nos enseña qué personas son las adecuadas para acompañarnos en cada parte del camino. Del mismo modo que hay una herramienta para cada trabajo, hay personas para cada momento.
Yo en este momento tengo la dicha de trabajar con las que yo he elegido y creedme que no hay dicha mayor.
Somos competencia, nos dedicamos la mayoría a cosas relacionadas,  por separado somos buenas… pero ¿sabéis qué?

Que juntas somos increíbles

Y nos va bien

Y tenemos éxito

Y yo me he librado al menos un rato del complejo de Solomon y no me importa decirlo.
Dejo la falsa modestia para quien se deje engañar por ella.

Y he preferido escuchar a otro Solomon… el rey Salomón, que hace miles de años ya dijo:
«No hay nada mejor para el hombre que comer y beber y decirse que su trabajo es bueno. «(Eclesiastés 2:24)La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)

 

Y para teminar un apunte sobre el post del otro día… para que mis detractores vean que acepto las críticas. Que yo cobre por mi trabajo no significa que no tenga en consideración que hay gente que de verdad no está en situación de gastar ni 1€. Desde el principio de empezar a cobrar mi trabajo ofrecí la posibilidad de un trueque por otros trabajos. Esa oferta la he mantenido SIEMPRE.  Siempre comento que si alguien de verdad quiere o necesita hacerlos no puede pagar que me escriba. No regalo mis talleres salvo si quiero, porque eso no contribuye a que las personas en situación precaria mejoren. Les acepto el compromiso de pagarlo cuando puedan ( no les pongo fecha, nunca lo he hecho) o de hacer trueque.
Y no voy a volver a comentar más sobre este asunto.
Sed felices.♥♥♥

 

«Dedicado a mis compañeras de camino: Carol, Elena, Merce, Trini y Vega.»

Por IOANA ♥

Quienes me seguís en el blog Mimos y Teta quizás recordáis esta entrada:

«Eso siempre le pasa a otras…¿o no?»

Hoy empezaba el juicio al asesino de Ioana, que por si no lo sabéis era hermana de mi cuñada.
Vivo muy lejos, así que no he podido acompañarla a ella y a mi hermano, así que veo la noticia de la TV por internet  y me pongo enferma.

Me pongo mala por ver a mi hermano lleno de dolor y rabia, porque este hombre mató a su mujer, dejó huérfanos a dos niños y a una familia llorando algo que nunca van a recuperar.

Porque además este hombre tiene la poca vergüenza de poner pegas a que los abuelos maternos tengan la custodia de los niños.

Y Me pongo mala cuando oigo que dicen que no fue premeditado y que  piden que sea homicidio y no asesinato.

Sé que es trabajo de la defensa buscar «lo mejor» para su cliente, pero creo que es trabajo de toda la sociedad pedir justicia y decir  BASTA.

Como comenté en mi artículo, nunca creemos que esto nos puede pasar, no a nosotras, no a nuestras hermanas, madres, amigas… pero pasa, sigue pasando.

Cuando trabajo con mujeres para que entiendan que no podemos permitir faltas de respeto, no es vano, ni frívolo, ni una moda.

Las mujeres siguen muriendo  a manos de hombres

a quienes ellas mismas abren las puertas

Empoderarse es algo más que una moda o un slogan. Es un cambio de actitud, en cosas pequeñas y en cosas grandes. Quien aprende a pararle los pies a alguien que cree tener autoridad sobre ella aprende a posicionarse, a no permitir NUNCA que le falten al respeto. A saber cuándo se cruza la linea que muestra que esa persona va a seguir atropellándote.
Quien te falta al respeto una vez lo hará más.

 

Trabajemos por mostrar a nuestras hijas, hijos, hermanas, hermanos, que no hay que tolerar NUNCA que nos falten al respeto, EN NADA.

Un «NO» a tiempo, puede ser la diferencia

Para Ioana es tarde… las demás estamos a tiempo.

No te olvidamos Ioana

Si conoces alguna mujer en situación de riesgo que creas que le puede ayudar hacer el taller conmigo dile que me escriba o me llame, aunque no pueda pagarlo.

nohemihervada@gmail.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies