Para tod@s los que prometemos, a quienes nos prometen cosas… Especialmente para esas personas especiales que aparecen, te alegran la vida un tiempo y desaparecen como llegaron…
Prometo no mandar más cartas y no pasar por aquí Prometo no llamarte más y ni inventar ni mentir Prometo no seguir viviendo así, prometo no pensar en tí Prometo dedicarme solamente a mí.
Prometo que a partir de ahora lucharé por cambiar Prometo que no me verás, que no voy a molestar Sabes que lo digo de verdad, que no voy a fallarte en nada Que tengo mucha fuerza de voluntad, que no te fallaré en nada Prometo no seguir así, prometo que no voy a pensar en ti Prometo dedicarme solamente a mí.
Y el aire que me sobre alrededor Y el tiempo que se quede en nada Nunca más escucharé tu voz Energía nunca liberada Promesas que se perderán en estas cuatro paredes Como lágrimas en la lluvia se irán.
Siento que no tengo sueño y no puedo descansar Invento más de mil palabras y busco una verdad Intento que suenen de forma genial Intento que no digan nada Nada siempre es toda la verdad Nada significa nada Prometo las promesas que me hice a mí Prometo pensar en tí Ahora prometo solo pensar en tí.
Y hago que suenen de forma genial Prometo que no dicen nada Nada siempre es toda la verdad Nada significa nada Palabras que no dicen nada en estas cuatro paredes Promesas que no valen nada, nada, nada, nada.
Y el aire que me sobre alrededor Y el tiempo que se quede en nada Nunca más escucharé tu voz Energía nunca liberada Promesas que se perderán en estas cuatro paredes Como lágrimas en la lluvía se irán
La semana pasada estuve en Madrid. Últimamente viajo mucho, que es algo que aunque me agota, me encanta. Me estoy quitando la espina de vivir en una isla y sentirme aISLAda a base de coger aviones.
Madrid sigue siendo mi «centro de operaciones» por muchos motivos… algunos de los que me leéis lo sabéis bien 😉
En este viaje último, mi amigo Mauricio Kruchik impartía un curso de Reflexologia y Psicoprofilaxis en el embarazo y puerperioque me hubiera encantado hacer. Pero como esta vez no pudo ser, me conformé con cenar con él, con mi comadre y socia en la Formación Continuum, Elena López y con la Dra. Marcie Bittan, a la que conocí en dicha cena.
Quedamos en un bonito y céntrico restaurante, de los «pijos» pero asequibles. Todo perfecto.
Allí estábamos, nosotros 4 en una mesa redonda… nosotros 4 y mi hija de 17 meses.
Eso ya sonaba raro, un restaurante un sábado noche, lleno y solo un niño, mi hija.
Sobre las miradas del personal (clientes y empleados) al ver mi teta cada dos por tres fuera del vestido, ni voy a comentar, si acaso en mi otro blog…
Hoy voy a escribir sobre otras reacciones.
He de decir que mi hija es de esos bebés a los que les gusta irse a dormir pronto. Que a las 21.30 ya pide cama. Y claro, llegó un momento después de esa hora en que ya se aburrió de picar comida, de jugar con los palillos, de ponerse la servilleta por la cabeza… y estaba cansada. Y ¿qué hace un bebé cansado?
Llora.
Y una que no es que sea mala madre, sino que era la única vez que recuerde que salía de noche a cenar, así en plan restaurante bien, desde hace ni sé cuántos años, pues intentaba levantarme, calmarla, distraerla, incluso dormirla. Pero mi hija, aunque no se lo crean algunos, no es adicta a la teta, y cuando quiere cama, quiere cama, no teta. Así que a pesar de intentarlo, no hubo forma de dormirla ni con teta, ni con paseos por el hall.
Evidentemente la necesidad de mi hija era estar en un ambiente tranquilo y dormirse. Pero en esa ocasión decidí que la mía era tener una noche de «adulta», y como mis circunstancias son las que son, pues eso pasa por llevarla conmigo e intentar llegar a una especie de acuerdo entre ambas.
Obviamente un bebé no razona así que la perreta de mi hija al final de la noche era importante. Ella no entiende que a su madre le apetecía salir y mantener una conversación amena y divertida en un restaurante bonito con una cena y un vino buenísimos.
Ella solo entendía que no era su sitio.
El remate fue que en uno de los episodios de llanto, me levanté para no molestar al resto de clientes y al ir hacia el hall con ella en brazos escucho a una camarera decirle a otra:
«Esa niña debería estar durmiendo hace horas»
La camarera al verme aparecer justo en ese momento seguramente quiso que se la tragase la tierra… o no, vete a saber…
Lo que sí sé es que no me callé. Y mirándola fijamente con mi hija en brazos le dije:
«Pues sí, pero si su madre quiere salir UNA noche de cena, pues se la tiene que llevar consigo. Porque cada uno sabe lo que tiene en su casa, ¿¿¿verdad reina????
A lo que ella asintió y no hubo más conversación.
No digo que no tuviera razón, pero por un lado, si trabajas con clientes, una norma es : NUNCA hablar mal de ellos ( y menos si te pueden oír)
y por otro lado: ¡qué manía de juzgar lo que hacen/no hacen los demás!
Yo sé que ese día antepuse mi necesidad o deseo a la necesidad de mi hija. Y no necesito que nadie me lo recuerde.
Por otro lado: ¿se vería mejor haber contratado a una canguro desconocida para quedarse con ella y yo cenar tranquila ?
No pretendo dar lecciones a nadie. De hecho siempre digo que mi libertad de llevar conmigo a mis hijos implica también el reconocer si el lugar es apropiado para ellos. Por eso no hice un curso que me apetecía, por no meter dos días a mis hijos en un lugar cerrado y aburrido para ellos.
Y si escribo esto no es solo por criticar a la bocazas de la camarera (que por cierto se quedó sin propina por su metedura de pata), sino para reflexionar en voz alta en que vivimos en un mundo adultocéntrico.
Ojalá ese restaurante tuviera camas junto a las mesas… para haberme tumbado a dormir a mi niña y haber seguido la cena y la charla tranquilamente…
Ah no!!! Sitios así con camas son solo para parejas… los niños no son de este mundo
Y por cierto… La cena… a pesar de todo… estuvo genial
Y Mencía se durmió cinco minutos antes de irnos, siguió dormida la hora y pico de camino de vuelta a casa… y ya no despertó hasta la mañana siguiente… ( con sus tetadas nocturnas claro:-) )
L@s jovencit@s conoceréis a Manolo García, como yo ya he pasado los 40 le conocí en su grupo: El Último de la Fila ( de hecho incluso conocí el anterior :-P)
Este disco en concreto al que este tema da título, le tuve yo en vinilo. De los pocos que tuve porque en mi casa comprar un disco era un lujo. Soy de la generación de grabar en casettes de la radio, poniendo cinta adhesiva o esparadrapo en la parte de abajo de alguna de Manolo Escobar o similar que estuviera por ahí perdida.
Pero uno de esos pocos LPs que me pude comprar fue ese. Así que ya imagináis cómo me gustaban… otro día os contaré quiénes eran los otros ♥
Esta canción me la ha traído a la memoria alguien especial con quien hoy he metido mucho la pata. Confío en que es muy buena persona y no me lo tomará en cuenta
A esa persona se la dedico. Recordando la letra que me encanta… porque nombra entre otras cosas la piel… y como sabéis…yo soy mucho de piel:
El Último De La Fila Como la Cabeza al Sombrero l Como la cabeza al sombrero, como lápiz al papel, como la llave a su agujero, como el tren a la estación, así te quiero yo. Así te quiero yo. Como el pájaro al abismo, como el susurro al rincón, como la bruma quiere al río, como la piel a la piel. Te pertenezco, no lo puedo evitar. Dime aunque mientas que vuelves. Dame aunque mientas tu amor. Somos fuego y escorpión, manantial y desierto, alarido y canción. Te deseo y estás lejos, te deseo… Dame a bocados tu amor. Somos el vértigo y el beso, la saliva y el carmín. Aunque haya océanos bullendo entre los dos, no has estado nunca a salvo. Me perteneces, no lo puedes evitar; Dame aunque mientas tu amor… Tendré a bocados tu amor. Así te quiero yo. Así te quiero yo. Como la metralla a la carne, como la carne al cañón, como el cañón a la sangre, como la sangre al alcohol… Así te quiero yo… Me perteneces, no lo puedes evitar. Dime aunque mientas que vuelves. Dame aunque mientas tu amor.
Nací aún con la dictadura. Mi madre me contaba que ella corrió delante de los grises, evidentemente yo no. Soy hija de una generación de mujeres que lucharon por salir de casa de sus padres y hacer algo más que huir hacia adelante a casa del marido.
Mujeres que pagaron un alto precio para conquistar libertades y derechos. Les robaron lo único que era suyo de verdad, intransferible.
No quiero hablar hoy de eso. Estoy de demasiado buen humor. Aún me dura el buen rollo del tema que os puse ayer :-). Podéis leer algo brillantemente escrito por mi amiga Mónica aquí.
Hoy reivindico el derecho por el que casi nadie lucha, o al menos, no con movilizaciones públicas y multitudinarias. No con campañas mediáticas.
Hoy reivindico el derecho a equivocarme.
Aceptando las consecuencias por supuesto, pero entendiendo que mis errores son oportunidades de aprender. Algo que nunca me enseñaron.
Siempre fui una «niña lista». Notas inmejorables, la primera de la clase, la delegada de curso… ¿creéis que eso me aportó mucho aparte de un ego exagerado y una sensación de tener que mantenerme siempre «ahí arriba»?
La vida se encargó de enseñarme lecciones. Algunas inevitables o provocadas por causas externas y otras consecuencias directas de mis propias decisiones y errores.
Lo importante es que aprendí…
Aprendí a ser franca cuando por miedo a hablar y hacer daño casi me veo viviendo con alguien que no quería.
Aprendí a no reaccionar por orgullo a base de perder personas importantes en el camino (aún recuerdo al primer Carlos de mi vida… en el instituto, cuánto me gustaba y cómo lo eché de mi vida por un orgullo estúpido. ¡Cuántas veces me he arrepentido de aquéllo!)
Aprendí a no juzgar las fuerzas y motivaciones de los demás cuando a mí me fallaron las mías.
Aprendí a no sentirme superior moralmente a los demás, cuando me vi yendo en contra de lo que había creído y predicado toda mi vida.
Aprendí a decir «te quiero» a quien quiero, tras años de callarlo cuando debí haberlo gritado.
Aprendí a soportar el llanto ajeno, cuando me vi llorando sola
Aprendí a escoger mis batallas a fuerza de agotarme peleando todas las batallas.
Aprendí a amar mi cuerpo, tras una vida de despreciarlo.
Aprendí a aceptar mis defectos y a intentar transformarlos en virtudes tras vivir con la continua frustración de intentar esconderlos
Aprendí a escuchar por perderme grandes historias al hablar solo yo.
Aprendí la humildad de aquéllos a quienes no tomaba en cuenta
Aprendí a aceptar la libertad de los demás a no hacer lo que yo querría que hicieran…
Aprendí lo anterior incluso con la gente que amo… lo más difícil.
Y me gustaría aprender más de la observación y menos de la experimentación… pero sé cómo soy… y sé que inevitablemente… seguiré aprendiendo a base de errores.
Esta entrada va dedicada a la persona que me ha descubierto este grupo.
Para recordarle a él y a todos los demás, que cuando queremos algo, tenemos que trabajar para que pase.
Es el antiguo refrán de : » A Dios rogando y con el mazo dando». O lo que es lo mismo, que aunque no controlamos todo, sí somos responsables o podemos serlo de una gran parte de lo que nos pasa.
En el taller de «Empodérate» lo enfocaríamos como:
«si quieres algo pídelo»
y en el de «Sácate Partido» como:
«Da el primer paso para conseguir lo que deseas. No te pares porque la meta sea alta… sube los peldaños de uno en uno»
Y ponte esta canción y canta en voz alta:
«Hoy será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida.»
«Hoy será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque…
Hoy le he ganado la batalla a la montaña de la ropa sucia, hoy, hoy, ninguna tarea me asusta, ningún encargo me disgusta, porque… hoy he vuelto a por mi tiempo, hoy me quedo a vivir en mi cuerpo, solo espero estar en lo cierto y que todo esto no se quede en el intento.
Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida.
Porque…
Hoy le he ganado la batalla a la inconsciencia, a la ignorancia, a la desidia, a la impotencia, a la vergüenza de que no terminas porque nunca empiezas, y hasta la fecha no lo he podido nunca asegurar, pero cuando tu quieras te lo demuestro, que ya todo ha empezado a mejorar.
To’ lo que tenía que dejar, hoy lo voy a dejar para siempre. Voy a recuperar la costumbre de considerar los consejos de la gente y levantar bien alta la frente, hoy voy a terminar lo que tenía pendiente, solo es cuestión de echarle huevos, tampoco es nada nuevo, pero hoy me siento fuerte.
Hoy puedo, hoy el premio me lo llevo, hoy me sobra la energía, es el punto de partida.
Porque… Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque… Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque… Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Repite conmigo: Lo tengo claro (lo tengo claro), lo pasado pasado (lo pasado pasado), el futuro ha llegado (el futuro ha llegado), lo tengo claro (lo tengo claro), hoy es mi primer día (hoy es mi primer día), del resto de mi vida (del resto de mi vida), me sobra la energía (me sobra la energía), lo tengo claro porque. No, no, no, nada se mueve si no lo empujo yo. Porque no, no, no me puedo esperar ni un día mas. Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque… Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque… Hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida. Porque hoy será, será, será, será mi primer día y mañana también y el resto de mi vida»
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