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EL valor de decir Sí

Hoy iba a escuchar una de mis canciones preferidas del disco de Vetusta Morla: Fuego, y me ha aparecido este anuncio antes del vídeo

Justo ayer iba conduciendo hacia las Palmas  (aquí podéis ver dónde fui y a qué) e iba pensando en escribir algo sobre el Valor.
Y veo este spot con este título:

“El valor de decir Sí”

La vida se compone de momentos en los que decimos Sí. 
Habrá quien piense que a veces decimos “No”, y quizás tenga razón. O mejor dicho, seguro que tiene razón. Porque cada uno al final tiene su propia verdad.
El caso es que cada vez que decidimos decimos “Sí” a nuestra elección, aunque signifique un “no” para otro.
Cuesta asumir que al final todo lo que hacemos es lo que en el fondo queremos hacer.
Ayer mismo por la mañana le decía a una amiga eso tan típico que decimos cuando nos enfadamos con los hombres:
-“Son todos unos cobardes”.
Y lo cierto es que en un momento dado, lo vivo así, lo juzgo así, lo creo así, y lo digo así. Cuando la realidad es que a saber lo que es cada cuál.

Igual la cobarde soy yo que no me atrevo a dejar que me quieran de un modo diferente al que yo creo que merezco. Igual me da miedo que no estén del todo a no ser que me lo prometan de forma solemne… o no. Como si una promesa significara algo.

El caso es que las palabras nos traicionan. Y nos traiciona seguir viviendo en momentos inexistentes.
Ayer escribía al hilo de un comentario de una amiga :

Perderse el hoy por vivir en el mañana,

una trampa que nos deja sin hoy y sin mañana

Hace unos años mi “mañana” lo tenía clarísimo. Juré por ese mañana, hice votos por ese mañana.

A cada momento que vivimos vamos formando el camino, antes de poner nuestro pie no había nada. Y dedicar tiempo a dibujar ese camino y a  decorarlo  se me antoja absurdo. Sobre todo si por ocuparse en ello, no disfrutas el presente, no caminas.
Es como si quisiéramos edificar un edificio comenzando por el tejado, sin poner los cimientos.

Puede que para algunos su presente sea vivir planeando el futuro.  Que esos sean sus cimientos. El problema es que ya es bastante difícil planear el de uno como para meter a más gente en la ecuación.
EN fin, que desvarío.
Que me quedo con el valor, con el coraje de decir Sí. A lo que se quiere, a lo que se desea, a lo que se renuncia incluso.
Porque como ayer me escribieron:

“La Magia de saber que todo empieza siempre”
Lo que acabó no fue un NO.
Fue un Sí a algo diferente.

Asco

Hay gente a la que recuerdas
gente a la que no recuerdas,
gente a la que olvidas sin más;
gente a la que te empeñas en olvidar
Y gente a  la que querías sencillamente borrar de tu vida.

Soy de las que cree que todo no enseña
Que hasta de lo peor se aprende
Que mi “yo” de hoy es consecuencia de todo lo vivido
pero hay experiencias que te generan ASCO
Así, en mayúsculas: ASCO
Y te preguntas cómo una vez compartiste tiempo y espacio
Cómo llegaste a permitir que te tocaran
Personas que consiguen revolverte literalmente las tripas
que destilan un olor nauseabundo aunque estén lejos

Ayer escribía que me rozaban el alma aun en la distancia
y hoy escribo cómo mi cuerpo reacciona con la misma sensación de tragar vómito ajeno
No se me ocurre nada más visual para explicarlo
Vómito podrido
Personas llenas de odio y maldad
Como los cuerpos muertos se llenan de carne putrefacta, larvas y gusanos.

Pido perdón a mi cuerpo por haberle dejado en esas manos
y sólo espero que algún día me lo otorgue.
O mejor no.
Porque al parecer el asco es una emoción necesaria para garantizar la vida, protegiéndonos de cosas que podrían transmitir enfermedades.
Del mismo modo este asco de hoy me recordará que hay gente tóxica, mala, dañina, embustera, rencorosa y misógina.

Mi asco va conmigo para recordarme la suerte que tengo de haberme alejado.
Para recordarme  que como el vómito en la calle, que todos bordean para ni pisarlo,  la gente como tú morirá sola.

Rozas mi alma

Ayer me hiciste un regalo, de esos que no cuestan nada.  Ayer se te escapó un trozo de alma por la boca, creo que sin querer, y se vino conmigo.
No estábamos solos, hablabas feliz con tu amiga, oyendo su historia que nos sonaba tan parecida, quizás demasiado pensaba yo. Y pasó.
Por primera vez nombraste lo que  mi alma intuía, lo que creía leer en tus ojos.  No sé si fuiste consciente, o si te salió de forma espontánea y lo consciente hasta ahora era taparlo.
Da igual. Por primera vez sentí que esas dos líneas separadas se encontraron, pro fin en un mismo momento en una misma intensidad.
No es fácil, igual no dura siempre, o sí, quién sabe, pero fue real.
Y como tú me has dicho hoy, siento cómo a veces, aunque no estés a mi lado me rozas el alma.
Como el viento se nota en la piel aún sin verlo. Como la emoción que sin palabras nos eriza la piel. Como ese escalofrío que nos recorre como un relámpago provocado tan sólo por un recuerdo.
Si cierro los ojos y pienso en tus besos, reacciona todo mi cuerpo.
Cuando no estás añoro tus caricias, las de la piel,  y las otras.
El alma no es algo invisible que nos abandona un día. El alma es la energía que nos anima, que puede hacerlo sola, pero que cuando encuentra compañía, lo hace todo con alegría.
Y mi alma baila, como baila mi cuerpo cuando paseamos juntos. En medio de la gente, o solos, con o sin música. Baila porque baila el corazón cuando hay amor.

Y sí, yo estoy contigo y tú eres mi ciclista.

Este Hoy es mejor que un Para Siempre

Una vez oí que todo lo que hacemos en la vida está motivado desde una de estas 2 emociones: el miedo o el amor.
Desde entonces a menudo cuando tomo una decisión me pregunto desde dónde la tomo.
No siempre es fácil  distinguirlas, a veces parecen la misma cosa. Sobre todo porque la idea de amor que tenemos en general está bastante distorsionada y porque nuestra propia mochila está muy cargada con cosas que nos hacen difícil pensar de forma coherente. Nuestra mochila tiene mucho de todo… menos de autoestima.
Cargamos con inseguridades de las que a veces no somos conscientes, que sólo comprendemos cuando nos decidimos a mirar quiénes somos y de dónde venimos. No es fácil. Es un camino doloroso mirar a ese bebé y niño que fuimos y saber que a pesar de todo el amor que se nos quiso dar, en la mayoría de los casos no fue suficiente.
Se convenció a nuestros padres que  era mejor parir en un hospital, con anestesia, dejarnos  dormir en el nido y darnos biberones, que eran mucho más modernos y liberadores. Nos arrojaron a lugares donde se “guardaban” niños, como quien deja el coche en un parking esperando a que salgamos de trabajar.
Algunos fuimos criados por abuelas, quizás en semanas alternas.
Y crecimos con poco brazo y mucha Tv.

Rara es la persona que tuvo un maternaje satisfactorio y satisfaciente. Y esa realidad por ser lo común no deja de ser devastadora para una sociedad compuesta de adultos con una carencia primal que nos empeñamos en llenar con otras personas, o con cosas, o con emociones.

En esa sopa orgánica de seres insatisfechos, vamos creciendo con la expectativa de que la felicidad la tendremos junto a alguien en concreto, esa persona que colmará nuestra necesidad.  Y así toda la literatura y todo el arte irán moldeando nuestra conciencia colectiva para soñar con encontrar a alguien perfecto.
Alguien que el Universo o Dios o el Destino ha puesto especialmente para nosotros.
Y un día creemos encontrarla: la persona perfecta. Y flotamos, y estamos felices, eufóricos, y en vez de caminar, levitamos al pensar en ella.
Y ese éxtasis que provocan nuestras hormonas junto a ese ser especial: dopamina, oxitocina, nos engancha y nos hace querer repetir.
Y confundimos placer con amor. Confundimos vínculo con necesidad.
Y lo que creemos que es amor es miedo. Miedo a perder, miedo a estar solos, miedo a quedarnos sin esa recompensa, sin ese chute, sin esa emoción.

Entonces alguien nos dice que el apego en ese sentido es una trampa. Que cuanto más quieras retener algo, más lo alejas de ti.
Yo a nivel intelectual lo entiendo perfectamente, le veo la lógica incluso. Porque sé que la felicidad propia depende en primer lugar de uno mismo. Y que el amor empieza por uno mismo.
Pero luego analizo mis propias vivencias  y veo lo difícil que es no caer en esa utopía de sentirse colmado con otra persona.

Yo soy  intensa para todo. Para amar también.
Seguramente cuanto más intensamente amemos más necesidad manifestamos de llenar un vacío interno.
No sé si se puede cambiar, no creo que sea fácil vivir con el desapego como meta. Lo que sí sé, es que es necesario tomar conciencia de cómo amamos y distinguir el amor del miedo.
Yo he tenido ( tengo) tanto miedo que dejé que el amor se transformara por completo.
Dejé de confiar y de creer y empecé a temer. Y el temor me hizo olvidar.

Tenía tanto miedo que olvidé…
Olvidé
que me gusta estar contigo
que me gustan tus paradas para el café
que me gusta que me vacíes la nevera
que me gusta que de noche hagas “chas”
que me gusta cuando nos besamos a escondidas en la cocina
que me gusta contarte mis penas
y mis alegrías
que me gusta saber que estás ahí si te necesito
que me gusta enviarte canciones
y recibirlas
que me gusta oír tus historias de la bici
y que me expliques por qué el intestino humano es tan largo
que me gusta cuando me haces el amor
y sentirlo así
que me gusta cuando me miras porque sé que me ves
que me gusta cuando ríes conmigo
que me gustan tus chistes malos
que me gusta que tengas un gato
que me gusta cómo me besas y me chupas
que me gusta que te guste mi culo
que me gusta que fantaseemos juntos
Todo eso olvidé
y sólo tuve que echarte de menos para recordar
todo lo que me gusta hacer contigo
Y atreverme a decirte
que me gustaría que me enseñaras Sevilla con tus ojos…

Y ahora sé que no se trata de necesitarte, que no moriré sin ti, ni tú sin mi.
Que se trata de que pudiendo elegir estar separados, preferimos estar juntos.
Que decidimos nosotros, no el miedo.
Yo he decidido que estés en mi vida, sin irte de la tuya.
Y disfrutarnos y reír, y llorar, y hablar y pasear y bailar, y apostar y perder o ganar…
Y esta noche  …
volveremos a empezar.
En el mismo lugar donde empezamos ¿recuerdas?
Sin pensar en hasta cuándo ni hasta dónde
sin temer la incertidumbre
Hoy es hoy y estamos juntos
y te quiero y tú me quieres.
y para nosotros este Hoy es mejor que un Para siempre

Soltando lastre

Estos días la gente hace balance de su año.
Dejando a un lado cuestiones festivas o celebraciones por uno u otro motivo, es normal que al acabar un período hagamos resumen.
El fin de un año laboral o escolar por ejemplo, el fin de un periodo de contrato.
Cuando acaba un año solemos repasar lo vivido y arrojamos en el año siguiente nuestras esperanzas, deseos y expectativas.
Es como la parada que se hace antes de dar un salto, de coger impulso.
LA vida es una sucesión de días, y es cierto que todos son igual de válidos, pero no todos somos conscientes cada día de lo que tenemos por delante, así que de vez en cuando viene bien esto de pararse y meditar en qué tenemos, y hacia dónde vamos.

Yo creo que me he pasado el 2014 mirando mucho hacia atrás. El otro día escribía que era difícil que dos personas se encuentren en el presente si una vive en el pasado y la otra en el futuro.
Y en cierto modo es así. Realmente lo único real es el presente, el Hoy. Y vivir el hoy mirando atrás es poco sensato.
Hoy he decidido soltar lastre.
Creía que ya lo había hecho, porque realmente este 2014 acabé definitivamente con algunas cosas y con algunas personas realmente tóxicas, nocivas, negativas… malas.
Acabé con falsas amigas, personas aprovechadas, envidiosas, de las que esconden lo que realmente son.
Acabé con la tibieza de personas que en cosas importantes no se definen por querer bailar al son que más interese a cada momento.
Acabé con relaciones insanas.
Acabé con el intentar quedar bien con personas que en su día fueron algo importante en mi vida. Hoy sé que con algunas personas el silencio eterno es la única vía.
Creía que había acabado con otras cosas, y no había sido así.
Permití que fantasmas siguieran apareciendo en mi vida, en mis sueños, incluso en mis relaciones presentes.
Y he decidido que ya.
Los fantasmas no tienen poder real sobre uno, a no ser el que uno les da. Y yo no voy a darle a ningún fantasma de mi pasado más poder.
Hoy estoy aquí.
A mi lado está quien quiere estar y quien yo quiero que esté.
No volveré a juzgar mi presente por mi pasado o por  el comportamiento de otros. No es justo.
Hoy le clavé la estaca al vampiro. Estaba muerto, y ahora sencillamente no está.
Hoy vivo mirando más hacia adelante.
No demasiado al futuro, porque lo cierto es que sigo sin fiarme de las promesas, no porque crea que haya mala fe para cumplirlas, sino porque hoy sé que nadie puede garantizar cómo vamos a ser, estar y pensar mañana, ni yo misma puedo.

No pediré lo que yo misma no pueda dar, pero tampoco me conformaré con menos de lo que doy.

No querer los compromisos estándar, no significa que vaya por la vida sin compromisos.
Relacionarnos con los demás, hacerles partícipes de nuestras vidas es un compromiso en sí.

Dejarles hueco en nuestros rincones íntimos,  compartirles nuestros secretos, confiarles lo más preciado que tenemos: eso es un compromiso.

Mucho más real que una etiqueta o un papel o un trozo de metal por muy valioso que este sea.

Ser “la persona” de alguien, pensarla, quererla, añorarla, buscarla, vivirla, disfrutarla… ese es mi compromiso de Hoy.

EN mi vida hay hoy día varias de esas personas especiales, cada una en su contexto. He soltado el lastre de otras para ir más ligera caminando con ellas en el Hoy de cada día del mañana.
A esas personas de mi vida, a esa persona de mi vida ,les digo:

Mi vida es mejor porque estáis en ella. Porque estás en ella.

 

“Aunque tú no lo sepas”

Hay canciones que las oyes y te enganchan. Y hay versiones que te gustan hasta más que la original.
Cuando oí la primera vez a Clara Lago cantar esta canción supe que esta es una de esas.

La película (Tengo ganas de ti) es un poco “ñoña” pero es que yo en el fondo llevo una ñoña dentro.

Además yo ví esa sin ver la primera (Tres metros sobre el cielo)  así que fue algo raro. O no, porque no estaba condicionada con la relación del protagonista y su antiguo amor de la primera parte.
Me gusta la idea de que hay segundas oportunidades. Que hay amores que marcan para siempre, inolvidables,  pero a los que  nos sobreponemos y somos capaces de encontrar otros amores quizás no iguales  en intensidad , eso es imposible, pero igual de válidos y verdaderos.
En fin, que divago.

OS dejo la versión de Clara Lago  y luego la otra de Enrique Urquijo.
¡Disfrutadlas!
Y si os apetece me comentáis cuál os gusta más…
(¿Por qué en este blog nadie comenta nunca?)

PD: La película merece verse aunque solo sea por la banda sonora

La Cama
Tú me llevas
Quédate a mi lado


¡Chas!

Ayer puse el blog privado.
Al parecer, este rincón que solo lees tú y algún otro más, molesta por su crudeza en algunos temas.
Hoy he decidido que lo dejaré cómo estaba.
No lo difundo, no lleva mi nombre, no le doy bombo… pero lo quiero así. Lo quiero abierto.
Ya he cerrado demasiadas cosas y escondido demasiadas otras.
Cuando perdí a mi bebé viví en carne propia el rechazo que nos produce el dolor ajeno.  Me veía pidiendo perdón por llorar. Hasta que me di cuenta de las connotaciones que tenía hacerlo.
No pienso pedir perdón por llorar, o por querer, o por no querer, o por odiar.
No pienso pedir perdón por ser sincera.
No pienso fingir para que te sientas mejor. No aquí. No con estos temas.
No pienso decir “te quieros” para conseguir cosas, para que la otra persona se sienta plena y satisfecha, para que sus egos se ensanchen, para que creas que soy lo que no soy.
Las palabras son palabras, fáciles de pronunciar. Algunas a base de repetirlas sin ton ni son se han convertido en palabrería.
Intento no caer en eso.
Pero al parecer hay una especie de reglas del juego colectivas que dicen que hay que encajar en sistemas preestablecidos, con normas claras y definidas y etiquetas y roles.
Y nos parece que las personas no podemos crear nuestros propios sistemas. Los que decidan los implicados, tomando de lo que hay esto y dejando aquello.
¿Soy egoísta?
Pues probablemente. Porque en el fondo lo somos todos. Creo que salvo en las relaciones padres-hijos, la mayoría de las demás son todas egoístas. Basadas en lo que obtenemos.
El llamado amor debe ser la más egoísta de todas. Queremos por cómo nos hace sentir, por lo que obtenemos, por lo que mostramos al mundo que tenemos.
¿Por qué no adaptar ese egoísmo para que las relaciones sean lo que esas personas decidan y solo ellas?
¿Por qué enaltecemos la sinceridad si luego no soportamos oír la verdad?
¿Por qué nos duele el engaño?
¿Porque nos engañaron, porque no nos dijeron que nos engañaron, porque nos dicen ahora que un día nos engañaron y nos sentimos doblemente engañados, porque nos engañamos a nosotros mismos creyendo que esta vez sí, que esta vez iba a funcionar y no fue así?
¿Nos duele que nos fallaran?
¿O nos duele haber apostado y perder?
¿Nos duele por el ego?
Siempre es el ego.

Quería las buenas noches y los buenos días.
Mirar el cielo desde una duna
Mirar tus ojos que me leían
Bailar en la calle,
o en mi casa o en la tuya
Bañarme en el mar, de noche  y desnuda
Perder la ropa
y encontrarla
Reírme de todo
De lo gracioso y de lo penoso
Las Caricias a escondidas
Besos robados y entregados
Pedidos y regalados
Pero besos que sabías que me gustaban
Quería quererte
Sin ataduras
Yo contigo, tú conmigo
Sin terceros opinando
Quería ser viento
¿recuerdas?
Quería ser meta
Y el punto de partida de tus carreras
Quería esa pintadera
porque era tuya
Quería la niña de la pulsera
niña que tú ya conocías
Quería la caja mágica
por buscarla y encontrarla para mí
Quería los “chas” de madrugada
Yo quería todo eso
Nada más y nada menos
Pero “eso” era magia
y ya no soy una niña
Y ahora ya sí sé
que no existen ni los “chas” ni  la magia.

Llueve y yo…

LLueve
Y la lluvia siempre me trae cierta nostalgia
Los días de lluvia sólo quiero acurrucarme, calentita,   hecha un ovillo y no pensar.
Hoy me duele la cabeza.
Quizás porque he dormido mal,  últimamente sueño que pierdo aviones, que no llego.
O quizás porque  me he puesto a recordar.
¿Puede doler un recuerdo? ¿Puede el ayer causar hoy esos efectos?

Siempre he pensado que mi cuerpo era más sabio que yo.
No piensa, solo siente.
A veces querría ser sólo cuerpo y no pensar, sólo sentir.
Dejar de preguntar por qués y cómos, dejar de plantear posibilidades y sencilamente dejar ser y dejar pasar…

Lo estoy intentando. Lo juro.
Vivir en el presente y no sentir el pasado.
Y no condicionar mi hoy por el futuro.
Pero no veas si cuesta…
¡Odiosa memoria!
¿Por qué no borra lo que ya no es?
Deja las secuelas,pero vete… vete para  siempre o para nunca.

A veces no sé si desear no haberte conocido. Y a veces, sólo a veces,  me sorprendo recordando instantes de magia y melodía.
A veces  consigues revolverme , alterar mi vida ya de por sí movida.

Abriste una puerta,  y lo sabes.   Dejaste una huella.
Otras pisadas, pisan sobre un rastro viejo. Y yo sin saberlo, solo deseo que no haya huellas, ni rastros, ni pisadas … Que al final son cicatrices en mi alma.
Que tus silencios sean eternos, que sea verdad que me olvidaste. Y olvidarte yo, de una vez y para siempre.
Extirparte debo, de mi vida, de  mi cuerpo, de mi recuerdo.
Y a veces quiero… y otras… así soy yo de inconsciente,
… otras, no quiero.

 

¿Te alegras por mí?

Estoy medio desaparecida de mi rincón, entre trabajo y otras cosas…
Sé que este espacio sólo lo leemos tú, yo y un par más que lleguen medio perdidos a esta cueva, así que, por si no te has enterado, te cuento que he ganado un concurso.
La niña que competía siempre para ganar y vive aún dentro de mí está muy contenta. Y la adulta que intenta controlar ese ego se alegra por lo que significa no para mí sino para mi trabajo y para algo que es importante en mi vida.
Ya iba tocando la palmadita en la espalda… sobre todo tras  meses de aguantar puñaladas.
Así que si te apetece saber lee aquí y aquí.
¿Ya?
¿No está mal no?
Si te alegras por mí gracias… de verdad.
Estos días tengo muchas ganas de escribir y apenas un rato libre… pero prometo volver. Esta escritora echa de menos contar cosas y cantar  …

¡Ojalá me hayas echado de menos!
¡Yo echo de menos mis ratos en este espacio!

“Patience”-Take That

Ninguna canción expresará 100% lo que sentimos en un momento puntual, a no ser que la escribamos nosotros mismos…
Mientras tanto… paciencia.

No es una prueba contrarreloj ¿verdad?, habrá que ir paso a paso, dejando metas volantes atrás…
De momento estamos participando, que en algunas carreras eso en sí es un logro.
Y no solo eso, hemos dejado algunas metas volantes atrás… ahora solo queda seguir pedaleando… y disfrutando del paisaje.
Hoy mientras iba en bici con mi hija vi unas aulagas cruzando la carretera empujadas por el viento y pensé en lo que me dijiste, que ir sobre ruedas pero a ese ritmo te permitía disfrutar del paisaje y de los detalles que otros no ven por ir más rápido.
Sin duda otros se perdieron muchos detalles, no sé si por ir rápido, o por ir solo mirando al frente, a su frente…
Ha hecho falta alguien acostumbrado a mirar los detalles y con espíritu de aguante para ver lo que no es evidente a simple vista.
Vayamos mirando el paisaje y al costado, a quien corre al lado nuestro. Disfrutemos y el tiempo dirá.

 

El último en todo

“No quiero ser el primero en nada
solo deseo ser el último en todo”

Separar amor de la sensación de posesión a mí se me antoja imposible.
Por eso cuando alguien te dice que hagas todo lo que quieras, que no dejes de ser tú, en ningún sentido, que no coartes tus deseos, ni tus sueños, ni tus proyectos, ni la forma de alcanzarlos.

Que no dejes de ser tú…  tus luces, tus sombras, tus aciertos, tus errores, hasta tus incongruencias…
Que vivas todo lo que hayas de vivir,
pero que al final del día, o del año, o de la vida,
estés ahí,  extiendas tu mano, y toques la suya, la de  esa persona contigo.
Que sea tu final, tu meta, tu descanso del guerrero…
Pues si te dicen algo así,  no puedes evitar estremecerte.

Imagen del blog Lisichantal.wordpress.com

“The State of Dreaming”-Marina & The Diamonds

Sí, lo sé, estoy monotemática… pero he descubierto a esta chica y me encanta…

Y estoy de buen humor, y a ratos, soy muy feliz.
Soltando lastre, y para seguir con los paralelismos ciclistas, que desde que mi hijo empezó en la escuela de ciclismo parece que todo tiene 2 ruedas últimamente,  avituallándome en ruta… sin complicarme demasiado, cogiendo lo que viene. Disfrutando de vivir donde vivo, de mis privilegios, del paraíso que me rodea, de gente que me aprecia y disfruta de mí tal y como soy.
De mis hijos y de los momentos que no van a volver.
De mi trabajo en el que soy muy buena. De proyectos que toman forma, de sueños que se van realizando y de otros que parecen lejanos y que me sirven de inspiración para soñar con metas altas.

Disfrutad como yo de este tema. Y de la vida. Y de quien os quiere <3

“Secrets”-One republic

Justo hoy escucho esta letra, un día que empezó con la sensación de haber metido la pata mucho pero sin saber exactamente por qué.
“Quien mucho habla mucho yerra” dice el refrán…  En mi caso desde luego hay mucho de ambas cosas.
EN fin, para alguien cuyo trabajo es comunicarse, a veces me asusta mi poca capacidad para hacerlo bien en algunas circunstancias.
O será que estamos tan pre-ocupados en lo que no queremos, que al final eso es justo lo que sucede. O al menos eso dicen, que provocamos aquello en lo que pensamos, por eso de la Ley de la Atracción y tal.
No sé si será cierto, lo que sí es real es que cuando parece que avanzas, a veces solo vas en círculos.
Será cuestión de preguntar más
“Tell me what you want to hear”

y suponer menos.

De distancias y olvidos

Es curioso pero…

Dicen que “la distancia es el olvido”, y yo creo que más bien el olvido es la distancia.
Las distancias físicas, esas que se miden en kilómetros, son salvables. Siempre son salvables. Pero las distancias que crea el olvido… esas, son brutalmente desterradoras.

He querido a gente que he tenido lejos casi desde que tengo memoria.
Anhelaba los momentos de reencuentro: el verano, las cartas de papel, llamadas de teléfono rezando para que hubiera alguien en casa..
He amado a pesar de las distancias, y alguna vez, también me amaron así.

Suplíamos el tacto, con el contacto…
-“Buenos días amor”
-“Te echo de menos”
-“Pienso en ti”
Y breves, o no tan breves, resúmenes de las pequeñas cosas diarias…
Mensajes  transeúntes de ese puente invisible que unía dos almas lejanas… de forma instantánea casi siempre.
Sentía el amor a pesar de la distancia. Lo vivía, era real.

Y he sentido el olvido de gente cercana.
Soledad rodeada de personas a las que oía respirar. Presencia sin esencia.
He hablado a quien me miraba a los ojos sintiendo que esas palabras no llegaban nunca a su destino… como si se perdieran en el espacio.
Esa sí es la distancia que separa. La que mata el amor, la que te hace resignarte a vivir rodeada de un foso imaginario que te aísla por muy acompañada que creas estar.

Me olvidaron.
Y no fue por la distancia, porque con esa misma distancia me amaron.
Me olvidaron porque decidieron dejar de hacerlo o porque no lo pudieron evitar.
Y yo olvidé
Y yo aún recuerdo.
Da igual a qué distancia están las personas de mi vida, quiero a gente que nunca he visto, me ilusiona oír una voz a la que no le pongo cuerpo, que atraviesa un gran espacio físico y que sin embargo siento cercana…

Así que no… la distancia no es el olvido… a no ser que tú quieras.
Yo estoy aquí… realmente da igual si lejos o cerca… cuando me hablas te escucho, a veces hasta te siento… a pesar de todo.

Serenade from stars-Steve Miller Band & MClan

Hay canciones que me hacen entrar en trance.
No puedo describiros la sensación que me produce esta canción…

Y la versión que hizo M Clan, aunque es raro me gusta muchísimo también.

Seguro que porque hacen un guiño a las estrellas, a  una de mis películas favoritas  : Blade Runner y a todo ese género de pelis de ciencia ficción y naves en el espacio.

Quizás porque habla de tecnología, soledad y recuerdos de alguien que está dando vueltas en el espacio.

Y siento que me suena…

Yo quería ser rockera

Yo en realidad quería ser rockera.

Recuerdo  ser muy pequeña y  ponerme a cantar frente al espejo con lo que pillaba a modo de micro.
Creo que adoro contar historias, mías, de otros, de historias que oigo, que me cuentan, que invento.
Una vez me dijeron que tenía “alma de cantaora” y me encantó. Solo que en el fondo me va más el estilo del rock.
Echo de menos no tener una voz que me lo permita, así que por eso imagino que escribo.
Por eso y porque puedo contar las cosas que me pasan, o  imaginar que la historia acaba de otro modo. Porque cuando la realidad se antoja brutalmente aburrida, o cuando hablas y los demás entienden algo diferente a lo que tú querías expresar,  el papel siempre te da otra oportunidad. Siempre puedes borrar, o añadir o reconducir una historia.
No hay finales absolutos.
En la literatura ni la muerte es el fin. Se puede pactar con el diablo si es menester para vencer ese enemigo implacable.  Puedes creer en la reencarnación, “atravesar océanos de tiempo” para reencontrarte con alguien solo con imaginarlo.  Y hay quien cree que imaginar algo es el primer paso para realizarlo. O no.
pero mientras lo imaginas y lo plasmas, es en cierto modo vivido. Y del mismo modo que oír una historia nos puede trasladar a sentirla, escribirla nos hace directores de una orquesta mágica donde todos pueden ser y hacer lo que queramos. Las escritoras pueden ser sensibles, frágiles o fuertes y decididas, todo en la misma historia, en diferentes momentos. Los piratas pueden ser misteriosos o estúpidos arrogantes. Pueden ser ambas cosas a la vez, o ninguna. EL narrador puede contemplarlo todo desde fuera y contarlo fríamente o tomar partido. No hay reglas, todo vale. Imagínalo, escríbelo, compártelo.
Y el que lee lo leerá también como él quiera o sepa o esté preparado para leerlo.
Nadie lee de forma aséptica, como nade escribe de forma aséptica una historia. Tus palabras, tus giros, tus emociones parecidas a las de los protagonistas quedan ahí.
Y tú que  lees, pones tu propia historia en esa historia. Quizás sale de tu memoria algo parecido. O suspiras deseando llenar tu vida de esa vivencia que empieza siendo   la imagen de trazos en un papel, o lineas en una pantalla, que atraviesan barreras invisibles y crean imágenes en tu mente.
Ves lo que lees. Sientes lo que lees,
Yo a veces siento que siento demasiado y me es insoportable. Y escribo para sentirlo por última vez.
Y a veces, solo  a veces alivia. Un lapso de tiempo corto.
Mis palabras mías quieren volver. Y con ellas las emociones entrelazadas a las curvas y las tildes. Como unas cuentas de un collar. LA alegría, tristeza, amor, desamor, decepción, esperanza, deseo, rabia, ira, estupor, incluso el sentirse estúpida  y avergonzada… cuentas de emociones de cristal hiladas en un trazo que ya no escribo en el papel.
Y es que  yo… en realidad, yo quería ser rockera.
y cantar  que en vez de odiarte, te convertiste en mi error favorito. Que  no es igual y no es lo mismo.

 

Buscando endorfinas

Tengo yo amigas que saben mucho de hormonas y me cuentan cosas muy interesantes sobre las endorfinas.
Al parecer estas hormonas enganchan y mucho, y a veces hacemos cosas que no deberíamos porque es el único modo de sentir esa sensación de placer que provocan.
Hay personas que se enganchan al dolor, al riesgo, a amores tóxicos… vete tú a saber a qué se engancha cada uno.  Y vete tú a saber por qué y si él mismo lo sabe.
Yo, como todos, tengo mis propios enganches, y la verdad es que últimamente me dan bastante dolor de cabeza. Así que he decidido tirar por el camino que tira la mayoría: el deporte.
En esta foto estoy sonriente porque aún no había salido.

©NohemiHervada
ME gusta ir en bici, es una sensación agradable. He de decir que fui motera y me encanta la sensación de libertad y de sentir la velocidad tan de cerca. Pero claro, en la bici hay que currárselo. Y si encima llevas una niña de 3 años en una silla detrás, más mi propio peso y mi sobrepeso ( no mucho, vale, pero ahí está) … pues al final os aseguro que cuando hay un poco de cuesta me acuerdo de mi madre, del tío del Decathlon y de mi último enganche tóxico.
Porque al menos, ése, obviando todo lo demás, a ratos, era placentero.
EL caso es que he llegado muerta, me temblaban las piernas y me dolía hasta la cabeza.
Quien diga que el deporte es sano, hablaría del ajedrez seguramente 😛
En fin… que todo esto lo escribo por no contaros lo que de verdad me apetece contar… que el mundo está lleno de torpes, y que al parecer, han decidido todos presentarse en mi vida para que me documente y escriba un libro.
“Cómo sobrevivir a los torpes”
Pero eso es otra historia… aunque os aseguro que mucho más entretenida  que esta.
No sé si hoy he segregado  endorfinas con la bici.  Eso sí, seguro que más que con los últimos torpes de turno. Y encima quemo calorías… las del croissant del desayuno al menos.
O sea que mis 8 kilos de más se vienen conmigo de viaje esta próxima semana..
Sed felices, con endorfinas  o sin ellas.