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Una cena que da para un post

La semana pasada estuve en Madrid. Últimamente viajo mucho, que es algo que aunque me agota, me encanta. Me estoy quitando la espina de vivir en una isla y sentirme aISLAda a base de coger aviones.

Madrid sigue siendo mi “centro de operaciones” por muchos motivos… algunos de los que me leéis lo sabéis bien 😉
En este viaje último, mi amigo Mauricio Kruchik impartía un curso de  Reflexologia y Psicoprofilaxis  en el embarazo y puerperio que me hubiera encantado hacer. Pero como esta vez no pudo ser, me conformé con cenar con él, con mi comadre y socia en la Formación Continuum, Elena López y con la Dra. Marcie Bittan, a la que conocí en dicha cena.

Quedamos en un bonito y céntrico restaurante, de los “pijos” pero asequibles. Todo perfecto.

Allí estábamos, nosotros 4 en una mesa redonda… nosotros 4 y mi hija de 17 meses.
Eso ya sonaba raro, un restaurante un sábado noche, lleno y solo un niño, mi hija.

Sobre las miradas del personal  (clientes y empleados) al ver mi teta cada dos por tres fuera del vestido, ni voy a comentar, si acaso en mi otro blog…

Hoy voy a escribir sobre otras reacciones.

He de decir que mi hija es de esos bebés a los que les gusta  irse a dormir pronto. Que a las 21.30 ya pide cama. Y claro, llegó un momento después de esa hora en que ya se aburrió de picar comida, de jugar con los palillos, de ponerse la servilleta por la cabeza… y estaba cansada. Y ¿qué hace un bebé cansado?

Llora.

Y una que no es que sea mala madre, sino que era la única vez que recuerde que salía de noche a cenar, así en plan restaurante bien, desde hace ni sé cuántos años, pues intentaba levantarme, calmarla, distraerla, incluso dormirla. Pero mi hija, aunque no se lo crean algunos, no es adicta a la teta, y cuando quiere cama, quiere cama, no teta. Así que a pesar de intentarlo, no hubo forma de dormirla ni con teta, ni con paseos por el hall.

Evidentemente la necesidad de mi hija era estar en un ambiente tranquilo y dormirse. Pero en esa ocasión decidí que la mía era tener una noche de “adulta”, y  como mis circunstancias son las que son, pues eso pasa por llevarla conmigo e intentar llegar a una especie de acuerdo entre ambas.

Obviamente un bebé no razona así que la perreta de mi hija al final de la noche era importante. Ella no entiende que a su madre le apetecía salir y mantener una conversación amena y divertida en un restaurante bonito con una cena y un vino buenísimos.

Ella solo entendía que no era su sitio.

El remate fue que en uno de los episodios de llanto, me levanté para no molestar al resto de clientes y al ir hacia el hall con ella en brazos escucho a una camarera decirle a otra:

“Esa niña debería estar durmiendo hace horas”

La camarera al verme aparecer justo en ese momento seguramente quiso que se la tragase la tierra… o no, vete a saber…

Lo que sí sé es que no me callé. Y mirándola fijamente con mi hija en brazos le dije:

 “Pues sí, pero si su madre quiere salir UNA noche de cena, pues se la tiene que llevar consigo. Porque  cada uno sabe lo que tiene en su casa, ¿¿¿verdad reina????

A lo que ella asintió y no hubo más conversación.

No digo que no tuviera razón, pero por un lado, si trabajas con clientes, una norma es : NUNCA hablar mal de ellos (  y menos si te pueden oír)

y por otro lado: ¡qué manía de juzgar lo que hacen/no hacen los demás!

Yo sé que ese día antepuse mi necesidad o deseo a la necesidad de mi hija. Y no necesito que nadie me lo recuerde.

Por otro lado: ¿se vería mejor haber contratado a una canguro desconocida para quedarse con ella y yo cenar tranquila ?

No pretendo dar lecciones a nadie. De hecho siempre digo que mi libertad de llevar conmigo a mis hijos implica también el reconocer si el lugar es apropiado para ellos. Por eso no hice un curso que me apetecía, por no meter dos días a mis hijos en un lugar cerrado y aburrido para ellos.

Y si escribo esto no es solo por criticar a la bocazas de la camarera (que por cierto se quedó sin propina por su metedura de pata), sino para reflexionar en voz alta en que vivimos en un mundo adultocéntrico.
Ojalá ese restaurante tuviera camas junto a las mesas… para haberme tumbado a dormir a mi niña y haber seguido la cena y la charla tranquilamente…


Ah no!!! Sitios así con camas son solo para parejas… los niños no son de este mundo

 Y por cierto… La cena… a pesar de todo… estuvo genial

Y Mencía se durmió cinco minutos antes de irnos,  siguió dormida la hora y pico de camino de vuelta a casa… y ya no despertó hasta la mañana siguiente… ( con sus tetadas nocturnas claro:-) )

 

¿Recuerdas la última vez que fuiste totalmente feliz?

Yo sí.

Y atesoro esos momentos cual perlas preciosas de un collar alrededor de mi memoria.

Y sonrío al recordarlos.

Y sí, siento nostalgia.

Y sí, los añoro

Y sí, me pregunto si volveré a sentirme igual algún día

Y sí, temo que no pase.

Pero sé que…

Cuando estás dispuesta, la felicidad vuelve

Aunque parezca difícil

Recordar los días felices me da fuerzas

Las que necesito para cambiar la melodía triste en mi mente y corazón

Olvidando lo malo y quedándome con lo bueno

Sabiendo que esa sensación volverá…

 

Recuerda que la mente es como un reproductor de discos… no puedes poner dos discos a la vez. Cuando te venga un pensamiento triste… recuerda un momento de felicidad.

HAz fotos a tus momentos felices… te acompañarán el resto de tu vida.

♥ Vive una vida tan feliz que llenes muchos álbumes con fotos felices ♥

“De todo, quedaron 3 cosas”-Fernando Pessoa

Gracias Inés ♥  por mandarme hoy estas palabras… este vídeo… tienes la capacidad de acertar conmigo. Un abrazo… de loba.

“DE TODO, QUEDARON TRES COSAS”

La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
y la certeza de que sería interrumpido
antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente, de la búsqueda,…un encuentro…

F. Pessoa

Esta semana me dijeron:

“Las caídas hacen al jinete…”

No caerse solo se consigue con la inmovilidad… si te mueves, si vives… tarde o temprano te caes… Aprende de tus caídas… te enseñarán más  de ti y de la vida que tus pasos firmes y seguros. Aprenderás  a conocer tus debilidades y carencias y a reforzarlas. Aprenderás sobre qué cosas te apoyabas que no eran seguras. Aprenderás a caminar por otros terrenos desconocidos. A ser cuidadosa cuando hace falta, lanzada cuando es menester, incluso a dar marcha atrás y buscar otro sendero…

Vivir es movimiento… caer es moverse.. caer es vivir y levantarse con esperanza es despertarse a un nuevo día…

Capturando el alma

HAblo de “alma” como esencia…

Siempre me han gustado las historias de vampiros. Eran  mi debilidad, igual que para otros eran el western o las de romanos.
En general me gustaban mucho la  películas de miedo  y suspense. Recuerdo quedar fascinada, casi hipnotizada, con Christopher Lee encarnando a Drácula. De hecho creo que el mito érotico del vampiro  lo llevamos un poco todas en el subconsciente… o en el consciente, al menos yo ;-).

Os hablo de vampiros porque  quería enseñaros unas fotos de la sesión que mi amiga, increíble fotógrafa, Maica Luis me hizo hace unas semanas.  Y al verlas enseguida pensé en que había conseguido captar mi “alma”…  y como la mente tiene esas cosas, me dio por pensar que los vampiros no podían ser fotografiados porque al no tener alma, la película no podía captar su imagen.

Una foto puede ser una simple copia  instantánea de la realidad …  pero otras veces… otras veces se consigue capturar  mucho más. La imagen que proyectamos y la que escondemos, la que enseñamos y la que nos cuesta enseñar, la pública y la oculta…  el alma…
Creo que es un arte conseguirlo… y creo que como en otras situaciones, si hay “magia” entre las dos partes, delante y detrás del objetivo, el resultado puede ser increíble.
A mí nunca me gustó especialmente salir en fotos. Nunca me veía bien. Siempre tuve demasiados complejos e inseguridades.

Ahora, no solo me gustan las fotos… es que creo que son una excelente terapia y punto de partida para trabajar la autoestima. En el post “Más que guapas” empecé a hablar sobre ello y desde entonces no solo lo he puesto en práctica, sino que lo he recomendado entre otros consejos que forman parte del taller “Sácate Partido”.

Si además tienes la suerte de contar con una fotógrafa experta , con la que puedas regalarte una sesión única… entonces  miel sobre hojuelas.
Gracias Maica ♥♥♥

Porque me conoces y me quieres, porque eres una gran profesional, porque eres leal, porque eres cómplice, porque AMAS lo que haces y cómo lo haces…

Gracias por este Post que me has dedicado en tu blog.

GRACIAS por CREERME guapa y CAPTARME guapa.

GRACIAS por un recuerdo imborrable, no ya de las fotos, sino de esas horas… fue un día especial… feliz por muchas cosas…

GRACIAS por CAPTAR mi ALMA

 

 

Saca la loba que llevas dentro

¿Qué has pensado al leer el título?

El castellano, tan rico en matices,  hace que una misma palabra o expresion signifique, dependiendo del contexto, cosas muy diferentes.

Entre las madres, usar la expresión “loba” no es extraño. Asociamos  “sacar la loba que llevamos dentro”, al instinto de protección que  nos caracteriza en esa etapa.  Esa fuerza que nos hace ser tiernas con nuestras crías pero agresivas ante quien sea, o consideremos que puede ser, una amenaza.

Muchas de nosotras podríamos contar cómo nos cambió el carácter con determinadas personas, tras tener a nuestros hijos. Como si un instinto totalmente animal nos poseyera.

YO recuerdo perfectamente esa sensación.

No soportaba que ciertas personas tocaran a mi hijo,  me salía de “las tripas”  el apartarle de ellas… más o menos como vemos hacer a la mayoría de las hembras mamíferas, especialmente las felinas.

Fuera de ahí, la expresión “loba” aplicada a las mujeres suele ser más peyorativa, cosa nada extraña en nuestro lenguaje machista, acostumbradas a que “zorra” o “lagarta” sean insultos. Sigue leyendo Saca la loba que llevas dentro

Mi participación en las I Jornadas de Crianza, Familia y Educación-LPGC nov 2012

Cartel de las Jornadas.

Aquí podéis oír el podcast de la Entrevista que me hicieron el  sábado por la mañana en el programa “Esta es mi Tierra” de la Radio Autonómica, poco antes del comienzo de las Jornadas.

Entrevista Nohemí Hervada en “Esta es mi Tierra”

Fue una experiencia maravillosa y un honor ser una de las escogidas para presentar una ponencia junto  a algunas personas a las que admiro.

El título de mi charla fue :

“Maternidad Compartida y Empoderamiento”

En ella expliqué, entre otras cosas, la necesidad de criar en tribu, pero no cediendo nunca  la responsabilidad, intransferible, que como padres tenemos de decidir qué queremos para nuestros hijos.

Os dejo mi paso por las Jornadas en fotos.

Estas fueron durante mi presentación del sábado. Como véis, con Mencía, que también participaba… ¿Alguien cree que no se puede hablar ante 300 personas mientras se cría?  ¿por qué no?

 

 

En el Photocole con Carol Doula Las Palmas, organizadora del evento y AMIGA:

Por fin abrazando (poniendo piel)  a Ileana, de Tenemos Tetas, compañera de La Tribu 2.0, autoras de Una Nueva Maternidad

 

En la Mesa Redonda del domingo, junto al resto de los ponentes. Algunos con más renombre como Carlos González.  Ramón Soler, a quién por fin pude conocer en persona tras meses de seguir lo que escribe en Mente Libre. Amigas como Yolanda Domínguez y Laura Moya. Elena Thomsen, siempre especial en lo que hace. También en la mesa Sonsoles Romero y Andrés Avella. Echamos de menos a algunos como Diego Delgado, y yo sobre todo a Ileana Medina ♥

 

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Respondiendo a la pregunta de cómo conciliaba yo la vida profesional con mi maternidad

Emotiva despedida agradeciendo a Carol su trabajo:

El broche final lo puso Arístides Moreno, con unas sentidas palabras antes de su concierto

“Criad como queráis”

Aquí bailando a su ritmo

Y estas de recuerdo de momentos especiales con gente especial

Cuando se es feliz… se nota ¿no?
Donde yo vaya… Red Canguro viene conmigo
Con Dora… mi “simple mamá” especial de Tenerife
Estrenando un Podeagui regalo de Patricia M (Gracias)

¡Hasta el año próximo!