La pirámide en la piel

-Pero por qué una pirámide?
-¿Y Por qué no?
-Ya…  es que siempre hay un motivo, y en tu caso sospecho que todavía más.
-¿En mi caso? ¿Soy un caso?
-Sí, eres un caso grave de pensar de más. Creo que le das muchas vueltas a todo. ¿Me equivoco?
-Mmmm. Pues depende.  Aunque no lo creas también me he hecho experta en olvidar . ¿O te crees que eres tú solo ?
-Yo no olvido fácilmente.
-A mí me olvidaste
-¿Eso crees?
-Esa es la realidad
-¿Crees que olvidarte es posible? ¿Crees que olvidas la tormenta que te hace zozobrar? ¿Que se olvida la esperanza cuando ya te habías rendido, cuando ya no quedan ganas de luchar? ¿Crees que podría olvidar tu sonrisa y tu mirada?
-Eso creí. Desapareciste sin más.
– Ay pequeña campanilla…
-Ya empezamos con los juegos…
-¿No te gusta ser un hada?
-Prefiero ser una bruja… o hechicera… me pega más
-Hechicera…  sí. Escoges bien las palabras… y lo sabes.
-Las palabra son mi barco… escogerlas navegar
-Te propongo algo… dejo el barco y tú el cuaderno… y miramos esa piedra dibujada en tu piel, mientras me cuentas la historia… y me cuentas el por qué…
(Continuará…)