Soltando lastre

Estos días la gente hace balance de su año.
Dejando a un lado cuestiones festivas o celebraciones por uno u otro motivo, es normal que al acabar un período hagamos resumen.
El fin de un año laboral o escolar por ejemplo, el fin de un periodo de contrato.
Cuando acaba un año solemos repasar lo vivido y arrojamos en el año siguiente nuestras esperanzas, deseos y expectativas.
Es como la parada que se hace antes de dar un salto, de coger impulso.
LA vida es una sucesión de días, y es cierto que todos son igual de válidos, pero no todos somos conscientes cada día de lo que tenemos por delante, así que de vez en cuando viene bien esto de pararse y meditar en qué tenemos, y hacia dónde vamos.

Yo creo que me he pasado el 2014 mirando mucho hacia atrás. El otro día escribía que era difícil que dos personas se encuentren en el presente si una vive en el pasado y la otra en el futuro.
Y en cierto modo es así. Realmente lo único real es el presente, el Hoy. Y vivir el hoy mirando atrás es poco sensato.
Hoy he decidido soltar lastre.
Creía que ya lo había hecho, porque realmente este 2014 acabé definitivamente con algunas cosas y con algunas personas realmente tóxicas, nocivas, negativas… malas.
Acabé con falsas amigas, personas aprovechadas, envidiosas, de las que esconden lo que realmente son.
Acabé con la tibieza de personas que en cosas importantes no se definen por querer bailar al son que más interese a cada momento.
Acabé con relaciones insanas.
Acabé con el intentar quedar bien con personas que en su día fueron algo importante en mi vida. Hoy sé que con algunas personas el silencio eterno es la única vía.
Creía que había acabado con otras cosas, y no había sido así.
Permití que fantasmas siguieran apareciendo en mi vida, en mis sueños, incluso en mis relaciones presentes.
Y he decidido que ya.
Los fantasmas no tienen poder real sobre uno, a no ser el que uno les da. Y yo no voy a darle a ningún fantasma de mi pasado más poder.
Hoy estoy aquí.
A mi lado está quien quiere estar y quien yo quiero que esté.
No volveré a juzgar mi presente por mi pasado o por  el comportamiento de otros. No es justo.
Hoy le clavé la estaca al vampiro. Estaba muerto, y ahora sencillamente no está.
Hoy vivo mirando más hacia adelante.
No demasiado al futuro, porque lo cierto es que sigo sin fiarme de las promesas, no porque crea que haya mala fe para cumplirlas, sino porque hoy sé que nadie puede garantizar cómo vamos a ser, estar y pensar mañana, ni yo misma puedo.

No pediré lo que yo misma no pueda dar, pero tampoco me conformaré con menos de lo que doy.

No querer los compromisos estándar, no significa que vaya por la vida sin compromisos.
Relacionarnos con los demás, hacerles partícipes de nuestras vidas es un compromiso en sí.

Dejarles hueco en nuestros rincones íntimos,  compartirles nuestros secretos, confiarles lo más preciado que tenemos: eso es un compromiso.

Mucho más real que una etiqueta o un papel o un trozo de metal por muy valioso que este sea.

Ser “la persona” de alguien, pensarla, quererla, añorarla, buscarla, vivirla, disfrutarla… ese es mi compromiso de Hoy.

EN mi vida hay hoy día varias de esas personas especiales, cada una en su contexto. He soltado el lastre de otras para ir más ligera caminando con ellas en el Hoy de cada día del mañana.
A esas personas de mi vida, a esa persona de mi vida ,les digo:

Mi vida es mejor porque estáis en ella. Porque estás en ella.