por Mimirada | Sep 14, 2014 | Mi Banda Sonora, Personal
Yo en realidad quería ser rockera.
Recuerdo ser muy pequeña y ponerme a cantar frente al espejo con lo que pillaba a modo de micro.
Creo que adoro contar historias, mías, de otros, de historias que oigo, que me cuentan, que invento.
Una vez me dijeron que tenía «alma de cantaora» y me encantó. Solo que en el fondo me va más el estilo del rock.
Echo de menos no tener una voz que me lo permita, así que por eso imagino que escribo.
Por eso y porque puedo contar las cosas que me pasan, o imaginar que la historia acaba de otro modo. Porque cuando la realidad se antoja brutalmente aburrida, o cuando hablas y los demás entienden algo diferente a lo que tú querías expresar, el papel siempre te da otra oportunidad. Siempre puedes borrar, o añadir o reconducir una historia.
No hay finales absolutos.
En la literatura ni la muerte es el fin. Se puede pactar con el diablo si es menester para vencer ese enemigo implacable. Puedes creer en la reencarnación, «atravesar océanos de tiempo» para reencontrarte con alguien solo con imaginarlo. Y hay quien cree que imaginar algo es el primer paso para realizarlo. O no.
pero mientras lo imaginas y lo plasmas, es en cierto modo vivido. Y del mismo modo que oír una historia nos puede trasladar a sentirla, escribirla nos hace directores de una orquesta mágica donde todos pueden ser y hacer lo que queramos. Las escritoras pueden ser sensibles, frágiles o fuertes y decididas, todo en la misma historia, en diferentes momentos. Los piratas pueden ser misteriosos o estúpidos arrogantes. Pueden ser ambas cosas a la vez, o ninguna. EL narrador puede contemplarlo todo desde fuera y contarlo fríamente o tomar partido. No hay reglas, todo vale. Imagínalo, escríbelo, compártelo.
Y el que lee lo leerá también como él quiera o sepa o esté preparado para leerlo.
Nadie lee de forma aséptica, como nade escribe de forma aséptica una historia. Tus palabras, tus giros, tus emociones parecidas a las de los protagonistas quedan ahí.
Y tú que lees, pones tu propia historia en esa historia. Quizás sale de tu memoria algo parecido. O suspiras deseando llenar tu vida de esa vivencia que empieza siendo la imagen de trazos en un papel, o lineas en una pantalla, que atraviesan barreras invisibles y crean imágenes en tu mente.
Ves lo que lees. Sientes lo que lees,
Yo a veces siento que siento demasiado y me es insoportable. Y escribo para sentirlo por última vez.
Y a veces, solo a veces alivia. Un lapso de tiempo corto.
Mis palabras mías quieren volver. Y con ellas las emociones entrelazadas a las curvas y las tildes. Como unas cuentas de un collar. LA alegría, tristeza, amor, desamor, decepción, esperanza, deseo, rabia, ira, estupor, incluso el sentirse estúpida y avergonzada… cuentas de emociones de cristal hiladas en un trazo que ya no escribo en el papel.
Y es que yo… en realidad, yo quería ser rockera.
y cantar que en vez de odiarte, te convertiste en mi error favorito. Que no es igual y no es lo mismo.
por Mimirada | Sep 13, 2014 | Personal
Tengo yo amigas que saben mucho de hormonas y me cuentan cosas muy interesantes sobre las endorfinas.
Al parecer estas hormonas enganchan y mucho, y a veces hacemos cosas que no deberíamos porque es el único modo de sentir esa sensación de placer que provocan.
Hay personas que se enganchan al dolor, al riesgo, a amores tóxicos… vete tú a saber a qué se engancha cada uno. Y vete tú a saber por qué y si él mismo lo sabe.
Yo, como todos, tengo mis propios enganches, y la verdad es que últimamente me dan bastante dolor de cabeza. Así que he decidido tirar por el camino que tira la mayoría: el deporte.
En esta foto estoy sonriente porque aún no había salido.

ME gusta ir en bici, es una sensación agradable. He de decir que fui motera y me encanta la sensación de libertad y de sentir la velocidad tan de cerca. Pero claro, en la bici hay que currárselo. Y si encima llevas una niña de 3 años en una silla detrás, más mi propio peso y mi sobrepeso ( no mucho, vale, pero ahí está) … pues al final os aseguro que cuando hay un poco de cuesta me acuerdo de mi madre, del tío del Decathlon y de mi último enganche tóxico.
Porque al menos, ése, obviando todo lo demás, a ratos, era placentero.
EL caso es que he llegado muerta, me temblaban las piernas y me dolía hasta la cabeza.
Quien diga que el deporte es sano, hablaría del ajedrez seguramente 😛
En fin… que todo esto lo escribo por no contaros lo que de verdad me apetece contar… que el mundo está lleno de torpes, y que al parecer, han decidido todos presentarse en mi vida para que me documente y escriba un libro.
«Cómo sobrevivir a los torpes»
Pero eso es otra historia… aunque os aseguro que mucho más entretenida que esta.
No sé si hoy he segregado endorfinas con la bici. Eso sí, seguro que más que con los últimos torpes de turno. Y encima quemo calorías… las del croissant del desayuno al menos.
O sea que mis 8 kilos de más se vienen conmigo de viaje esta próxima semana..
Sed felices, con endorfinas o sin ellas.
por Mimirada | Sep 10, 2014 | Personal
¿Nunca habéis soñado con los universos paralelos?
No sé si conocéis la serie Fringe (solo por ver a Joshua Jackson merece la pena 🙂 ), pero en ella toda la trama se conjuga esta idea de un mundo paralelo con otra versión de nosotros mismos.
No estaría mal. Sobretodo si conoces a alguien que estás seguro podría ser mucho más en tu vida, solo si las circunstancias fueran otras.
«Otras vidas», «otras posibilidades», «otros escenarios», «otras oportunidades»… al final la vida son elecciones, que nos alejan de unas opciones y nos llevan a otras.
A veces hay decisiones que nos atan y no empujan en una dirección única, aunque en el fondo queramos ir en la opuesta.
No sirve de mucho fantasear con ello, porque tampoco nadie nos garantiza que escoger el otro camino en la encrucijada nos vaya a hacer más felices.
LA felicidad está en el camino, no en la meta, dicen.
La cuestión es que a veces el camino ya se nos antoja insoportable, pero nos da más miedo perder la insoportable comodidad que lanzarnos a explorar posibles felicidades que nadie garantiza.
Como diría una amiga mía, nos la pasamos viviendo en el pasado o en el futuro… y no hay pasado ni futuro, solo hay presente.
Mi presente hoy quizás sea mejorable, pero es real. Decidí, arriesgué, acepté el pago por ello, me responsabilizo de mis actos… No sé si mañana seré más feliz que hoy, sé que si no hubiera decidido en ese momento tomar el camino difícil hoy no estaría aquí.
Quizás me habría ahorrado algún que otro sufrimiento, a mi y a otros… pero habría provocado otros seguramente mayores.
No sé si haya otra Nohemí , como las 2 Olivias, en ese mundo paralelo viviendo una vida más feliz por haber tomado la otra decisión.

Pero a veces, solo a veces, no puedo evitar caer en el colmo de lo irreal que es vivir , ya no en el futuro que no es real, sino en el futuro irreal alternativo.
Estoy muy mal de lo mío sí…
Y hoy, solo hoy me digo:
«In another life I would be your girl
We keep all our promises, be us against the world
And in another life, I would make you stay
So I don’t have to say you were the one that got away»